Astralia

Acabo de enterarme de que ha fallecido Roger, guitarrista de Astralia. A pesar de que no mantenía una relación estrecha con él, me ha afectado bastante. Por ello, me gustaría dejar una pequeña nota de lo que significó para mí esta banda.

Conocí a Astralia el 17 de julio de 2014. En aquella época acababan de lanzar su disco Atlas y querían venir a Cantabria a presentarlo. Por lo visto, contactaron con Jaime, que pudo montarles algo en El Reino, en Cabezón de la Sal.

De aquella noche recuerdo a tres chicos dándolo todo por la música. Una triada de instrumentos que reventó las paredes de El Reino a base de distorsión, loops y delays. De verdad, una auténtica salvajada. Entre Jordi, Albert y Roger había esa química que te hace sentir que estás siendo testigo de algo único, ese sentimiento que hace que se te hinche el pecho al ver a alguien que habla musicalmente tu mismo idioma y que no requiere a nadie al frente ni cantando ni recitando; un lenguaje hecho a base de melodía con el que eres capaz de ver las entrañas de quien está frente a ti.

Al terminar el concierto estuvimos hablando con ellos y entablamos cierta amistad; ese tipo de amistad que desarrollas entre bandas. Una amistad en la que no conoces demasiado a la otra persona, pero que, si andas cerca de su ciudad o ves que van a tocar por tu zona, acudes como si fueran tus amigos de toda la vida. Tanto es así que un par de años más tarde, The Room pudimos compartir escenario en La Lata de Zinc, en Asturias, el 27 de mayo de 2016. Creo que en esa ocasión fueron ellos quienes nos invitaron a tocar.

Astralia en Lata de Zinc
Astralia en Lata de Zinc

Esa fue la última vez que vi a Astralia. Me gusta pensar que soy un afortunado por haber tocado con ellos, por haber compartido momentos de la escena underground. Su música fue la banda sonora que sonó cuando falleció mi abuelo, y su primer disco, Astralia, lleva en mi estantería desde hace años, a modo de cuadro.

Es probable que este texto no lo lea nadie de sus allegados, pero, de ser así, os mando un fuerte abrazo. La música de Astralia, la de Roger, sonará por siempre en mi casa y serán otros los que aprendan de ella, como mi hijo Bosco, que espero que sepa valorar en un futuro lo increíble que era (y es) esta banda.